domingo, 10 de febrero de 2013

En las sierras



La literatura de las listas resulta nutritiva, narrativa sin verbos, pura intensa situación de sintaxis austera.

Lista de lo que me gusta de las sierras: el calor, el sol, la sequedad, la siesta, los dulces caseros, el sabor del pan, el olor a leña quemada que hay al anochecer en todos lados, mis hijas jugando en el parque, el ritmo que impone en la intimidad la presencia silenciosa de la sierra, las golondrinas que picotean el césped a la mañana, la noche estrellada, la sombra intensa del cerro bajo la noche estrellada, las caminatas, la siesta después de las caminatas.
Lo que no extraño de Buenos Aires: el ruido de la avenida, el olor de los caños de escape, la sucesión de tareas que implica estar en la ciudad, el acelere mental que transmite la ciudad, los ruidos otra vez de vivir sobre la avenida.
Lo que extraño: mi amiga Lorena, mi amiga Gabi (todas las gabis, en realidad), los amigos y amigas en general y en especial, mi mamá, mis hermanas, mis sobrinas, las sonrisas conocidas de la gente que vive a mi alrededor (ej: el diariero, el carnicero, el profe del gym), la clase de yoga, las caminatas al parque, el teatro, ¡qué ganas de ir al teatro!, la visita a la librería y ¡la niñera!

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